¿Debo contratar un seguro u otra forma de eliminar el riesgo?

Por el Profesor Gonzalo Cortázar. (*)

A las personas no les gusta la incertidumbre. Enfrentadas a la decisión de si exponerse o no a un evento que las puede llevar a ser o más ricas o más pobres, tienden a evitarlo.

Este comportamiento se debe a la característica llamada aversión al riesgo, que probablemente se explica por un desarrollado instinto de conservación. Si no fuéramos así, algunos podrían ser aún más ricos, pero otros fallecerían en el intento.

En las políticas públicas

Así pues, esta característica de las personas debería tener una mayor influencia en las políticas sociales de la que ya tiene. Es posible que parte importante de la insatisfacción social que se manifiesta de tantas maneras no se deba solamente al nivel de riqueza (que bajo muchos parámetros objetivos, como la reducción de pobreza, ha mejorado), sino que también a la incertidumbre acerca de la condición futura. Por eso el crecimiento del PIB pronosticado no es lo único que debiera importar.

La situación esperada puede no ser necesariamente mala, pero no elimina los escenarios muy malos como, por ejemplo, una enfermedad, pérdida de trabajo, entre otros.

Seguros ante la incertidumbre

En esta particularidad se basan los seguros. Una compañía que ofrece un seguro puede solicitar una prima mucho más alta que el valor esperado de la pérdida que intenta proteger.

Veamos el caso de un seguro contra el robo de un auto. Supongamos que en el lugar en que Ud. vive o circula existe un 1 % de probabilidades de que su auto sea robado. Si la compañía le cobrara una prima de menos de 1 % del valor del auto.

obviamente que seria un buen negocio para Ud. tomar el seguro. Sin embargo, la compañía no durarla mucho tiempo y terminaría por quebrar. Ahora, si cobrara justo el 1%, ¿cómo pagaría las oficinas, los gastos generales, y de dónde obtendría su utilidad? Entonces, esto hace evidente que debe cobrar más que el 1 %.

Por qué sube la prima

Existen razones adicionales que llevan a subir aún más la prima. Por ejemplo, una vez que se fija la tarifa existe un costo adicional que viene del fenómeno de la selección adversa que consiste en que si por algún motivo Ud. sabe que en su barrio el riesgo es mucho menor y la compañía no lo sabe, Ud. no tomará el seguro, pero sí lo harán aquellos con un riesgo superior al promedio, lo que aumenta el riesgo para la compañía.

No obstante, existe otro costo que se denomina riesgo moral. Este viene del hecho de que aquellos que están asegurados son menos diligentes en proteger su auto comparado con aquellos que sí lo están, con lo que nuevamente el riesgo promedio para la compañía puede ser aún mayor.

Todo lo anterior lleva a que lo normal es que la prima tenga un costo sustancialmente mayor que la pérdida esperada de quien lo contrata.

¿Significa esto que no debo contratar un seguro? Por ningún motivo. A veces sí se debe contratar, pero a veces no.

Cuándo se debe contratar?

Existen dos razones fundamentales para contratar un seguro, aun cuando sepamos que la prima es alta comparada con la pérdida esperada.

La primera tiene que ver con el nivel de aversión al riesgo que la persona tenga: si el robo del auto genera una situación extremadamente dolorosa, por ejemplo, porque no sería posible comprar otro y es fundamental, dadas las obligaciones laborales o familiares. Entonces la persona estaría dispuesta a pagar una prima alta para evitar este evento, por poco probable que fuera.

La segunda razón podría radicar en los servicios adicionales provistos por la compañía a quienes contraten el seguro que pueden ser muy valorados por el cliente, pero no significar un alto costo a la firma. Un ejemplo podría ser la representación legal frente a un accidente o la asesoría técnica para evitar, por ejemplo, un riesgo de incendio.

Si las dos razones anteriores son lo suficientemente importantes, el contratar un seguro con una prima alta (en relación con la pérdida esperada), se justifica. Si no, no lo contrate.

La primera forma de no tener que recurrir a seguros para eliminar el riesgo es no exponerse demasiado a ninguno en particular. Esto se logra con la diversificación que formaliza el dicho “no ponga todos los huevos en la misma canasta”.

Formas alternativas de eliminar el riesgo

Se pueden usar derivados financieros, como los forwards, futuros, swaps y opciones, que actúan como un seguro “securitizado”, es decir, un seguro transformado en un instrumento financiero.

Diversificar o derivar

La diversificación es probablemente uno de los conceptos más importantes en finanzas e indica cómo un inversionista racional, que no posee información privada, nunca debiera invertir toda su riqueza en un solo activo, sino que distribuirla entre muchos.

La diversificación es beneficiosa, pues mientras algunos activos de una cartera bajan de precio porque hubo noticias negativas, otros experimentan retornos positivos.

De este modo, la volatilidad de la cartera en su conjunto disminuye. Como no es posible saber de antemano cuál de los activos subirá de precio, la diversificación consiste en comprar un poco de varios y de esa manera disminuir la exposición al riesgo.

La segunda forma de eliminar la dependencia en los seguros es el uso de derivados financieros, como los forwards, futuros, swaps y opciones. Estos instrumentos actúan como un seguro “securitizado”, es decir, un seguro transformado en un instrumento financiero que se transa en el mercado financiero.

Las figuras muestran tres ejemplos de estos derivados financieros que se transaron en Chile el 22 de octubre de 2019 (obtenidos de RiskAmerica): forwards del dólar, forwards de inflación y swaps de tasas fijas (CLP) versus tasas flotantes (Cámara). Estos instrumentos pueden actuar como seguros frente al riesgo de cambios en precios o tasas.

En definitiva, la incertidumbre afecta en gran medida a las personas. Mucho de lo que se ha experimentado recientemente en Chile puede deberse a esta aversión al riesgo propia del ser humano.

Fuente: El Mercurio, edición del 09/11/2019.

(*) Profesor Gonzalo Cortázar, Ph.D UCLA (Estados Unidos). Profesor titular de la Universidad Católica de Chile. Profesor de los cursos Finanzas y de Tópicos Avanzados en Finanzas en Ingeniería Industrial UC; Evaluación de Proyectos y Opciones Reales en MBA UC, y Gestión Financiera en Clase Ejecutiva UC. Investigador con múltiples publicaciones en valorización de opciones reales, precios de commodities, y tasas y spreads de bonos en Chile. Servicios de ingeniería financiera y consultoria a través de Cortázar & Schwartz Associates S.A. (fundador y presidente) y RiskAmerica SpA (fundador y presidente).